Grand Theft Auto San Andreas: Arte y Cultura. Primera Parte

Grand Theft Auto: San Andreas se nos ha vendido hasta el momento como un videojuego de violencia descerebrada, algo que puede extenderse a toda la serie GTA. Sin embargo, sus detractores no podían estar más equivocados. GTA San Andreas contiene un crítica social y política que a muchos se les pasa por alto. Esto se debe a la creencia general de que los videojuegos no invitan a la reflexión, argumento que se suele utilizar para declarar que no son arte, al contrario que el cine. Si bien es el caso de muchos videojuegos, no es el de todos, y San Andreas es el mejor ejemplo.

A continuación os dejo con el análisis de Chris La Vigne, que fue publicado originalmente en inglés en la página web Game-Brains. La traducción en español que voy a utilizar apareció publicada en Elastico.net y fue realizada por Daniel Gómez Cañete. Normalmente no utilizo material “reciclado”, pero éste es uno de los mejores análisis de videojuegos que he leído hasta el momento, y creo que en el futuro muchas revistas incluirán comentarios similares cuando analicen títulos más complejos.

Jodidamente Bueno

Chris Lavigne

Despreciado por los no jugadores por su contenido violento, Grand Theft Auto: San Andreas es una obra de arte político para las masas malentendida. Lo digo en serio.La gente tiene buenas razones para que no les guste Grand Theft Auto de Rockstar Games. Después de todo, los juegos han ido consiguiendo destruir la sociedad occidental, dejándonos a todos a merced de bandas de jóvenes asesinos que ahora campan libremente por las calles armados con sierras mecánicas, lanzallamas, y una compulsión propia de zombis para convertir en cadáveres cualquier cosa que aún viva. ¿Recuerdas el año pasado, cuando el día después de que Grand Theft Auto: San Andreas fuese lanzado los porcentajes de crímenes en todos los países occidentales se incrementaron instantáneamente un 1.000%? En las semanas siguientes, los gobiernos se vinieron abajo. Los ejércitos se desmoronaron. Y ahora reina la anarquía.

Esperen. De hecho nada de eso pasó, ¿no es así? Grand Theft Auto no ha destruido el mundo, imagínense. No es que la realidad importe mucho cuando uno está furiosamente escandalizado. Los políticos aún señalan a Grand Theft Auto cuando defienden que la legislación de los videojuegos es necesaria y los grupos vigilantes de los medios aún basan sus listas de los “10 videojuegos que inevitablemente destruirán la sociedad” en las listas de juegos más vendidos.

Incluso muchos, dentro de la industria del videojuego tratan de distanciarse de Grand Theft Auto. Un artículo en la revista Game Developer acerca de la “Ética del diseño de videojuegos” mostraba a numerosos diseñadores de juegos menospreciando la franquicia. Con la confianza de un hombre afirmando que el cielo es azul o que Ashlee Simpson no tiene talento (N.del T: actriz y presentadora estadounidense), John Whitmore de 2015 studios (co-creador de Men of Valor) comentó “es difícil llamar a un juego como Grand Theft Auto arte con mayúsculas.”

Withmore no podía estar más equivocado. Los juegos de Grand Thef Auto no son solamente obras de arte, sino que están entre las obras de arte político de masas más comprometidas que se pueden encontrar en los últimos diez años. A través de la brillante integración de los desarrolladores de Rockstar North de tramas antisistema en sus argumentos, diseños de mundos y su jugabilidad, la serie Grand Theft Auto ha llevado un poderoso mensaje a millones de jugadores en todo el mundo. Grand Theft Auto: San Andreas es la obra maestra en esas series. Su representación de los Estados Unidos a través del estado ficticio de San Andreas presenta una feroz crítica de la cultura consumista americana, las horribles desigualdades sociales que perpetúa, y el daño que ha causado al resto del mundo.

Los no jugadores están acostumbrados a oír acerca del contenido violento de Grand Theft Auto y como los juegos permiten a los jugadores llevar a cabo comportamientos criminales que van desde el robo de coches al homicidio. Probablemente han leído en algún sitio que puedes practicar el sexo con una prostituta y después matarla y recuperar tu dinero. De todas formas, dado que no juegan a los juegos de los que se quejan, los no jugadores nunca entenderán el contexto en el que esta violencia tiene lugar. Imagina enseñando una escena violenta de El Padrino a alguien sin dejarle ver el resto de la película. Parecería horrible. Viendo la misma escena en el contexto de la película completa, sin embargo, le permitiría ver que la violencia es una parte integral del mensaje de la película acerca de la manera en la que el capitalismo alienta el afán despiadado del dinero.

En la serie Grand Theft Auto, las emisoras de radio del juego proporcionan un contexto para la violencia y la carnicería que puedes ver y causar en el juego. Mientras conduces, navegas o vuelas, puedes escoger entre una gran variedad de emisoras (rap, noticias, country, clásicos, etc) para acompañar tus aventuras. Aparte de música, las emisoras incluyen una variedad de segmentos hablados. Escuchar las tertulias, los anuncios del DJ Banter y los falsos anuncios da profundidad y significado al mundo que tu personaje habita. Y no suenan nada bien. Escuchando la radio, es muy evidente darse cuenta de la imagen que el juego ofrece de los Estados Unidos como un lugar superficial, hipócrita y violento poblado por individuos egoístas concentrados en mejorar su situación a expensas de los menos afortunados. En este contexto, el repugnante comportamiento de tu personaje parece casi corriente.

He aquí un buen ejemplo de uno de los anuncios satíricos oídos en las emisoras de radio de San Andreas. El anuncio está promocionando una gira de conferencias del autor Mike Andrew, en las que intenta convencer a la gente de que, como el título de su libro indica, “Los harapos son riqueza”:

Mike Andrews: “Entiende que ser pobre está bien. Hace falta que haya pobres. Los ricos somos el yin. Vosotros sois el yan. Os necesitamos!”

Hombre del público: “Señor Andrews, he tenido una racha de mala suerte y me pregunto si el estado podría ayudarme a recuperarme.”

Andrews: “Esta es la clase negativa de palabrería egoísta y auto obsesiva que no ayuda a nadie. Mi programa le enseñará nuevas perspectivas vitales. En vez de quejarse por ser pobre, disfrútelo. Vea la tele. No vote. ¿A quien le importa?”

Hombre: “Pero es que estoy sin casa.”

Andrews: “Está totalmente equivocado. La sociedad no le debe a usted nada. El gobierno tiene mejores cosas que hacer que preocuparse, como matar inocentes. Tienen todo lo que necesitan, así que disfruten sus vidas.”

Anuncios como este posicionan los crímenes y la violencia perpetrada por tu personaje (en San Andreas juegas como Carl Johnson, el afroamericano y miembro de una banda conocido como CJ) frente a un escenario de creciente disparidad entre ricos y pobres, así como de violencia contra la población extranjera patrocinada por el gobierno. San Andreas tiene lugar al principio de los 90, una época en la que el presidente George Bush estaba profundizando en las políticas económicas y sociales neoconservadoras iniciadas bajo el mandato de Ronald Reagan y los Estados Unidos acababan de lanzar ataques militares en Panamá e Irak mientras mantenían una sangrienta “guerra contra las drogas” en Latinoamérica.

El contenido de las emisoras de radio de San Andreas atrae la atención constantemente hacia las desigualdades sociales de América. Otro anuncio promociona Executive Termination Services, una compañía que construye fortalezas para clientes ricos para que no puedan ser acosados por los “preocupantemente menos afortunados”. “Cuando uno tiene éxito, no quiere ser molestado”, enfatiza la voz del locutor. “El mundo es un lugar peligroso. Para usted, no tiene porque serlo.”

Otro anuncio invita a los turistas a experimentar unas “vacaciones americanas reales”, visitando Carcer City, “la brillante joya en la corona de la costa oeste” (y el lugar donde transcurre otro juego de Rockstar North, el increíblemente sangriento Manhunt). “Es acero, hielo y pobreza”, informa la pretenciosa narradora. “Observa a hombres reales trabajando, perdiendo sus trabajos y luchando en nuestro tour especial en una fundición. Esta es la América real: borracha, sin trabajo, y enfadada. Oye el rugido del águila en Carcer City. Esto es América.”

Anuncios como ese implican una división masiva entre los que tienen y los que no tienen en la sociedad americana, una imagen confirmada por tus experiencias como CJ dentro del juego. Mientras que el locutor conservador de “I Say, You Say” está promocionando su sección acerca de “gente que no tiene seguridad social y está genuinamente contenta de no tener que cargar con ello” y una llamada al programa de deportes “Tight End Zone” dice que la ciudad debería “desocupar más viviendas para hacer campos de golf”, puedes conducir a través de Los Santos (la versión de Grand Theft Auto de Los Ángeles) y ser testigo de primera mano de las absolutas diferencias en estilo de vida entre los guetos empobrecidos de Ganton y Las Colinas y las elegantes mansiones de los vecindarios de Mulholland y Richman. Cuando oyes un anuncio de “cirugía plástica creativa” diciéndote que no ser perfecto es la “negación de lo americano”, puedes estar conduciendo a través de uno de los destartalados parques de caravanas y chabolas que pueblan el paisaje de los campos San Andreas y te das cuenta inmediatamente de la gran discrepancia entre el mensaje del anuncio y la realidad del mundo que estás experimentando.

Presentado por el matrimonio compuesto por Peyton y Mary Phillips, “I Say, You Say”, se burla del tipo de tertulias polémicas que enfrentan a un invitado de izquierdas contra otro de derechas para discutir los temas del día (el verbo “discutir” aquí realmente significa “alzar progresivamente la voz mientras se repiten los mismos argumentos una y otra vez”). El erudito Peyton resume las opiniones divergentes de la pareja acerca de cómo se debería manejar el país: “¿Es, como pienso, un caso de compartir y compartir por igual, amar al prójimo, y vestir todos monos iguales mientras trabajamos en granjas hidropónicas cultivando patatas? ¿O mata o te matarán, aplastar al débil y matar de hambre al pobre, como piensa mi maravillosa mujer?” Emisiones como esta dejan claro que las disparidades que se ven en el juego no son accidentales. Son el resultado directo de las políticas sociales y económicas del gobierno de los Estados Unidos.
Mary es una conservadora fanática, como Ann Coulter pero sin ni siquiera la pretensión de ser consciente de ello (N. del T: Ann Coulter es una periodista, presentadora y autora de libros estadounidense que se destaca por sus ataques a los sectores progresistas), y sus comentarios son un vistazo hiperbólico de la particular clase de actitud capitalista que gobierna la América moderna. Acerca de si debe prohibirse fumar, dice: “Bueno, esto es algo simple. La democracia funcionando otra vez en nuestro estado. Parece algo bueno a primera vista, pero la democracia solo funciona cuando estás de acuerdo con ella. Si no, es mejor apoyar un estado totalitario.” Cuando un oyente admite que ha matado a varios inmigrantes ilegales y pregunta si puede obtener ventajas fiscales por sus crímenes, Mary se muestra entusiasta: “Pregúntele al contable si los puede registrar como empleados. Entonces, esconda la mayor parte de sus ganancias en paraísos fiscales en un complejo esquema de lavado de dinero destinado a apoyar el tráfico de drogas. Entonces puede pagar virtualmente nada de impuestos y quejarse sobre lo horrible que es el país, sabiendo que hace lo menos posible para ayudar. Sí, es una gran oportunidad para pensar solo en el beneficio.”

Muchos críticos del capitalismo argumentan que es precisamente este “pensar solo en el beneficio” lo que está causando los tipos de desigualdades económicas que se pueden ver mientras se juega a San Andreas. Este egoísmo, sostienen, es alimentado por el capitalismo de mercado libre en el que la acumulación de riqueza personal a toda costa está justificada por los supuestos beneficios que la población recibirá al filtrarse la riqueza desde las capas sociales más altas hasta las más bajas (N. del T: trickle-down economics en el original). Querer nadar y guardar la ropa es considerado un derecho moral entre los modernos capitalistas neoconservadores. O, como dice divertidamente un anuncio de pasteles en San Andreas, “Dicen que América está más gorda que nunca, pero cuando eres el número uno hay que celebrarlo. Y porqué no celebrarlo con un pastel, ¡cada día!”.

Es obvio que Grand Theft Auto no muestra a los Estados Unidos como una utopía de libre mercado. Además de exponer impávidamente las divisiones de clase del país (de la misma manera que lo hacen películas como “Boyz in Da Hood” o “Menace II Society”, en la que San Andreas se inspira), las emisoras caracterizan el capitalismo americano como corrupto y deshonesto. Los anuncios de la cadena de comida rápida Cluckin’ Bell llaman la atención sobre el horrendo trato a los animales, su asqueroso expediente medioambiental, y su uso regular de sobornos políticos para evitar ser denunciados criminalmente. Un anuncio institucional particularmente gracioso que desaconseja a los padres que compren una “anticuada” y “peligrosa” bicicleta, “No dejen que los adolescentes vayan en bicicleta. Sea una madre, no una asesina”, está sospechosamente patrocinado por la oficina del gobernador de San Andreas y la marca de coches Maibatsu.

Está claro que no se puede confiar en los políticos y las corporaciones, pero tampoco puedes fiarte de los medios de San Andreas. La emisora WCTR es una brutal parodia de la manera en que los intereses corporativos controlan las noticias en América. Propiedad de la cadena de armerías Ammu-Nation (proveedores de “todo lo que necesitas para sentirte varonil y patriótico”), en las cuñas de autopromoción de la emisora WCTR se identifican como los portadores de “todas las noticias que el gobierno quiere que escuches”.

Los poco fiables medios de San Andreas contribuyen a uno de los temas dominantes del juego: que América está llena de secretos de los que la población general no saben nada. El personaje del activista social y rapero Chuck D’s Forth Right MC, el DJ que pincha en la emisora Play Back FM, está constantemente advirtiendo a sus oyentes de que no crean al gobierno. De manera similar, un hippy pasado de vueltas conocido solo como The Truth le da la charla a DJ sobre los diferentes asuntos que el gobierno oculta y de los que él está al tanto. Tanto The Truth como Chuck D’s Forth Right MC hablan mucho acerca de cómo el gobierno miente acerca de la existencia de extraterrestres. Esto podría hacer que los asuntos conspiratorios en San Andreas son ridículos excepto por dos cosas. Una, las aparentemente absurdas teorías acerca de la ocultación gubernamental de las evidencias extraterrestres resultan ser ciertas. Y dos, el juego muestra que el gobierno está haciendo cosas incluso peores a espaldas del electorado.

San Andreas se encuentra a medio camino entre Expediente X, JFK de Oliver Stone y Fahrenheit 911 de Michael Moore en su retrato del gobierno de los Estados Unidos como fundamentalmente deshonesto y corrupto. Las noticias de la WCTR (cuyo eslogan, aprobado por Rupert Murdoch es “nosotros distorsionamos, vosotros no podéis replicar”) (N.del T: Rupert Murdoch es el dueño de la cadena ultraconservadora FoxNews y muchos otros medios en todo el mundo) ofrecen un vistazo a las operaciones secretas que el gobierno americano está realizando en el extranjero y la complicidad de los medios en mantener al público apartado de esas informaciones. “Finalmente, en noticias internacionales, un agente sospechoso de ser estadounidense fue detenido en Panamá vendiendo armas a las guerrillas ultraderechistas, causando un importante incidente”, empieza diciendo un reportero antes de que el locutor continúe a un ritmo mucho más rápido: “Pero vamos a quitarle importancia a esas implicaciones y esperamos que disfruten de los deportes esta noche.”

La sátira política se convierte en seguida en una parte importante de la trama del juego, a medida que CJ descubre que está recibiendo órdenes de un agente del gobierno envuelto en “combatir las amenazas en Latinoamérica con los medios que sean necesarios”. Los métodos de este agente incluyen traficar con drogas para conseguir dinero para “intereses en el extranjero”, así como “financiar dictadores militares a cambio de contratos de armamento”. Y mientras las tácticas del gobierno son tremendamente ilegales, el agente las justifica como la única manera de proteger los Estados Unidos y, específicamente, su cultura capitalista. “Chicos como tú, esperáis héroes”, le grita a CJ. “¡Estamos luchando en una guerra ahí fuera! Seré un héroe y perderé. ¿Y entonces qué pasara? Comunismo en Ohio. La gente compartiendo. Nadie comprará nada. Esa clase de mierda.”

Así que esta es la América de San Andreas reducida a su esencia: un lugar donde la violencia y el crimen son simples herramientas para ganar dinero. Si ese es el contexto en el que te sumerges mientras juegas el juego, entonces tu comportamiento criminal como CJ encaja a la perfección. Tu criminalidad simplemente se ciñe a los estándares establecidos por los líderes de la sociedad Americana.

Como todas las grandes sátiras, Grand Theft: Auto San Andreas fuerza a su público a mirar el reflejo de su país en un espejo que no perdona. “La cosa es así: tu y yo, Carl, somos lo mismo”, explica el agente estadounidense. Mientras el protagonista del juego se dedica a repartir muerte y caos por todo el estado, el gobierno americano y las corporaciones están ocupados sembrando violencia y conflicto por todo el mundo mientras dejan que miles de sus ciudadanos languidezcan en la pobreza. No es sorprendente que a mucha gente no le guste lo que ve en un juego de Grand Theft Auto; no es una imagen nada halagüeña. A pesar de que ver a jugadores simulando que matan prostitutas es ciertamente un comportamiento inquietante, en términos generales, los crímenes virtuales cometidos en San Andreas no son nada en comparación con los crímenes reales que se cometen cada día y que pasan desapercibidos. Es de esperar que una vez que se hayan cansado de quejarse sobre la maldad de una forma artística que no entienden, a los que no juegan les quedara aún un poco de indignación moral que dirigir hacia las cosas que realmente la merecen.

Aquí termina el artículo.

Dado que en la versión española de GTA San Andreas no se subtituló la radio (y es complicada de escuchar con el ruido general del juego), voy a proporcionar dos enlaces donde podéis encontrar por escrito (aunque en inglés) los anuncios de la radio y los diálogos de la emisora WCTR.

En la próxima entrada seguiremos hablando de este juego, porque hay mucho más que decir. Incluyendo la opinión de prostitutas reales, algunas de las cuales juegan a GTA.

Nos vemos en Agosto.

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11 comentarios

  1. Me gustaría felicitarte de nuevo por tu blog.
    Me sorprende muchísimo no sólo lo mucho que has profundizado e investigado para defender estos temas, sino también la frecuencia con la que escribes. Al principio decías aquello de “tardaré en publicar el siguiente comentario”… Pero lo cierto es que a mí no me da tiempo a leer todo lo que escribes.
    Yo estoy de acuerdo en prácticamente todas tus ideas, pero no soy una fan de los videojuegos en toda regla. Supongo que algunas entradas tendré que perdérmelas…
    Yo, por mi parte, no soy capaz de seguir el ritmo que llevaba al principio escribiendo y me gustaría hacerlo. Más cuando veo que tú puedes. En fin, lo intentaré.

    Sobre esta última entrada (que sí he leído), no tengo demasiado que comentar.
    A mí no me divirtió jugar a “GTA San Andreas”, de modo que no me he molestado en averiguar nada más. La verdad es que tampoco he jugado en primera persona, pero sí he estado viendo jugar a otra persona durante horas (esta práctica de ver a alguien jugando y animarle es muy mía; como con el “Final Fantasy”, juego que tampoco me gusta).
    He de decir que no me gustan los juegos con objetivos muy complicados y varias tramas entrelazadas (los de busca la llave para abrir el cofre en el que hay un mapa pero no sabes de dónde es ese mapa y tienes que buscar a una persona y etc.). Con lo cual, el tipo de juego de GTA no me gusta.
    Aparte de este gusto puramente personal (pues yo soy más de juegos que son nada más que para divertirse, sin mucho objetivo), está lo que he visto de GTA.
    Personalmente, no le veo atracción al hecho de robar coches o agredir a transeúntes.
    Sin embargo, sí se lo veo a liarme a patadas en un ring contra otro personaje… Pero no es igual de real. Quizá lo que me disgusta del GTA es el realismo de las peleas.

    Pero también es cierto que yo no tenía ni idea de todo lo que se habla en el artículo que has metido en el blog.
    No tenía ni idea de lo que se decía en la radio ni de lo que aparecía en los anuncios. Desde luego, me parece muy interesante esta crítica.
    En este caso, el papel del protagonista no es el del policía que hace guardar la ley ni el del gobernante que quiere cambiar el mundo. Pero aunque el protagonista no sea tampoco una persona ejemplar… tampoco lo son los policías ni los gobernantes corruptos.

    En fin, que yo nunca he censurado este juego, simplemente he dicho que no me gustaba.
    Ahora entiendo mejor el contexto en el que se desarrolla la historia y puede que fuese interesante jugar… si entendiese el inglés lo suficiente como para seguir las conversaciones de la radio. Pero dado que no lo entiendo y que, como he dicho, es el método de juego en sí lo que no me gusta, no lo haré.

    Eso sí: lo que decía antes del GTA, lo seguiré diciendo.
    ¿Por qué los padres compran el juego que quiere el niño, luego lo ven en sus casas y protestan indignados en la tienda? ¿Por qué no leen? ¿Por qué no se informan?

  2. ¡Por cierto! Pásalo bien en Hakodate, que siempre hay un hueco para disfrutar.

  3. Gracias por participar de nuevo Pipuchi. Aunque me temo que la velocidad a la que he publicado en Mayo será, por desgracia, más la excepción que la regla. En realidad éste era el único mes del año en que tenía menos tarea. Cuando vuelva de Hakodate, lo más probable es que publique a un ritmo de una entrada al mes o incluso menos.

    Respecto a San Andreas, aunque nosotros conocemos la complejidad del mundo de los videojuegos, este artículo me pareció interesante no sólo por demostrarla, sino porque lo hace precisamente en el que ha sido el caballo de batalla de aquellos que buscan la censura. Pero como dices, los gustos personales son caso aparte, y entiendo que hay razones para considerar a San Andreas un juego desagradable (el nivel de violencia) o tedioso (algunas misiones son extremadamente difíciles).

    Estoy contigo en aquello de seguir el sistema PEGI. Pero me temo que para mucha gente es más fácil quejarse que informarse. Nos queda mucho por hacer hasta que los videojuegos dejen de considerarse como juguetes y puedan verse como otro medio, con contenidos para distintas edades.

    Un saludo.

  4. Bueno yo llevo jugando videojuegos toda mi vida y nunca he probado un Grand Thief Auto, no se porque nunca me llamaron la atencion, lo que si digo es que muchas veces detras de un juego hay un gran estudio, y un gran trabajo, no solo de graficos y musica si no de trasfondo. En eso se diferencian los juegos buenos de los malos, y no en la sangre como algunos piensan. Hay gente a la que no le gusta FF o Metal Gear, pero incluso esa gente admite que son buenos juegos. Realmente es como ver una pelicula habra a quien no le gusten las de terror a otro quizas no les gusten las de amorios, a mi no me gusta Titanic, pero admito que es una buena pelicula. El problema es que muchos padres y asociaciones no ven mas alla de sus narices, si es que es darle mas vueltas al mismo tema. Si vas a ver una pelicula Gore y no sale sangre… pues valla mierda de pelicula Gore no? si vas a ver una peli de miedo y no sale ninguna escena de miedo, pues valla mierda de pelicula de miedo no? entonces si juegas a un juego de pandilleros y cosas asi que esperas?? que se vallan al cine y se den dos besitos y fueron felices y comieron perdices?, para eso la gente tiene el Barbie en la granja, estoy seguro de que si compran el barbie en la granja no veran sangre ni violencia asi que… porque no os vais a jugar a Barbie y nos dejais a los demas que juguemos a lo que nos plazca que ya somos mayorcitos…

  5. Lo has clavado Ralse. A ver si algún día nuestros detractores se enteran de que en los videojuegos también hay distintos géneros, incluído el de terror con toques gore (vease Manhunt) y también distintas audiencias, desde niños a adultos. Muchos siguen con una visión cerrada y simplificada de los videojuegos (curiosamente, mientras critican estereotipos simplistas en los mismos). Si les dijéramos que existen guías ilustradas de cientos de páginas para resolver algunos videojuegos, no nos creerían.

    Con tu permiso, voy a aprovechar este post para iniciar las apuestas sobre quién traerá la primera polémica entre estos dos títulos:

    – Manhunt 2… en versión Wii! Increible pero cierto, la segunda parte de uno de los juegos más violentos de la historia, en una consola de Nintendo y en Occidente (porque en Japón ya sabemos que las consolas de Nintendo sí tenían títulos más adultos).
    Habrá que ver si podemos, entre otras horribles acciones, degollar con el Wiimote. No puedo esperar a ver las reacciones de la prensa.

    – Persona 3. Una de mis dos sagas favoritas. Llevo ya 8 años esperando a que sacaran este tercer volumen. Nunca ha dado mucho ruído, a pesar de los temas nazis, asesinatos con arma de fuego en el instituto, terrorismo orquestado en ciudades, temas homosexuales, referencias satánicas y blasfemas, etc. Pero esta vez Persona 3 viene con una fuerte estrategia publicitaria.

    No sé todavía como será el tercero en cuanto a toda esa tématica, pero ya ha aparecido un elemento que puede ser polémico: los protagonistas son chavales de instituto, y para despertar sus poderes (Persona, su otro yo) se disparan en la cabeza con una pistola. Por supuesto, la pistola está descargada, y sólo es una metáfora de aniquilar su “yo”, para que aparezca su “alter ego espiritual”, que suele ser un demonio con poderes.
    A simple vista parece una tontería, pero lo tienen que hacer en casi cada combate, así que al acabar el juego, habremos visto a un puñado de chavales dispararse en la cabeza más de mil veces. Ya puedo leer en los periódicos “apología al suicidio adolescente”.

  6. botense al wevo putos jotos puñales con cara de chile

  7. Anónimo: no sé que decir, creo que me he perdido en la profundidad de tu argumento.

  8. Nunca habia visto a GTA de esa forma… voy a escuchar la radio mas detenidamente de ahora en adelante.

    Lastima que casi nadie aprecie el juego de esta forma y lastima que estados unidos siga evitando su incomoda sombra, despues de todo el juego es eso, la sombra de ese pais.

    El juego esta clasificado para mayores de edad y e visto niños de no mas de 10 años jugando en cafes internet y a los padres ni les importa, pero luego se estan quejando y le echan la culpa a los demas.
    Recuerdo jugar el Manhunt 2 una vez, yo acostumbrado a jugar Survival Horror muy violentos no pude con Manhunt y lo deje de jugar, ¿No pueden hacer eso los detractores de los videojuegos y dejar que los demas disfruten lo que esta hecho para ellos?

  9. […] […]

  10. NO E LEIDO ESTO SOBRE LO QUE PONEN PERO LLO DIGO QUE EL GUEJO ES TAN FEO COMO USTEDE ADIOS

  11. como lo descargo

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