El tiroteo de Winnenden, los videojuegos y la incomprensión

Hace unos días Tim Kretschmer, un joven de 17 años, asesinó a tiros a 15 personas en una escuela de Winnenden antes de quitarse la vida. Poco se sabe de las circunstancias personales del asesino o de sus motivaciones, pero algunos detalles ya se han comenzado a discutir: Kretschmer, como miles de jóvenes alemanes, jugaba a Counter Strike.

Existían datos más relevantes para explicar lo sucedido, como el hecho de que el padre de Kretschmer fuera miembro de un club de tiro, poseyera 15 armas de fuego en casa y educara a su hijo en su uso. Quienes conocían al joven también declaraban que, como su padre, éste era aficionado al tiro y a las armas de fuego.

Con todos estos datos, pensaba que la afición de Kretschmer por Counter Strike sería interpretada como una vertiente virtual de su afición general por armas. Iluso.

El día posterior a la masacre, Gamepolitics publicó una noticia donde informaba que el ministro de interior Bávaro Joachim Herrmann quería imponer (o renovar, según el texto) una prohibición sobre los “juegos asesinos”, que posiblemente hacía referencia a los títulos de disparo en primera persona. En la misma línea, Hans-Dieter Schwind, presidente de la Fundación Alemana contra el Crimen, pidió la prohibición de todos los videojuegos violentos.

Parece mentira que sólo un día después de los hechos, y con un conocimiento extremadamente limitado de las motivaciones y circunstancias que llevaron a  Kretschmer a cometer la masacre, ya veamos a políticos y líderes institucionales rentabilizando las muertes para impulsar sus agendas políticas o personales. Un nuevo ejemplo de pánico moral.

Quizá también haya quien piense que defender a los videojuegos es lo último que nos debería importar cuando tenemos 16 muertos sobre la mesa, pero no es tan sencillo. Como he dicho en otras ocasiones, la obsesión de las autoridades por criminalizar a los videojuegos es peligrosa porque desvía la atención de los verdaderos problemas que causan este tipo de tragedias. Mientras la prohibición de los videojuegos continúe en la ecuación, las medidas adoptadas sólo servirán para que los políticos se auto-congratulen de lo duro que han trabajado sin que hayan hecho realmente nada por solucionar el asunto, salvo recortar más las libertades de los ciudadanos.

La combinación entre un trastorno mental y el fácil acceso a armas de fuego constituye el factor clave que suele determinar este tipo de sucesos. Ahora bien, no explica por qué los tiroteos de estos jóvenes ocurren generalmente en las escuelas u otras instituciones educativas. ¿Por qué la escuela? ¿No habría sido más fácil matar a sus más allegados si sólo era matar por matar? Quizá aquí tengamos que remitirnos a unas declaraciones que también han aparecido en las noticias pero a las que se les ha prestado menos importancia: Kretschmer escribió una nota a sus padres donde afirmaba que no podía soportar más el sufrimiento. Una de sus amigas declaró que otros estudiantes se burlaban de él y que los profesores le ignoraban.

Los asesinos de Columbine, Virginia Tech y Jokela, entre otros, habían sido víctimas del acoso escolar y considerados inadaptados sociales. En sus diarios y manifiestos aparecía un fuerte odio hacia la sociedad y se explicaba cómo ésta les había dejado de lado. La exclusión social obviamente no justifica sus acciones, y probablemente los asesinos no habrían llegado a empuñar las armas sin la existencia de algún tipo de trastorno mental, pero si hay un elemento que se debería investigar, sin duda es éste. La sociedad, sin embargo, parece incapaz de aceptar que en la escuela existen abusos físicos y torturas psicológicas que pueden superar en frecuencia e intensidad a los que se encuentran en círculos adultos. “Son cosas de críos” o “es sólo una etapa”, son el tipo de frases con las que la opinión pública descarta el sufrimiento de los que no se adaptan, por temor a descubrir que la infancia y la adolescencia no son etapas de pura inocencia donde la maldad sólo llega al grado de travesura o broma pesada.

Es mucho más fácil culpar a un elemento extraño como el ocio digital para explicar lo sucedido, y condenarlo a golpe de ley para auto-congratularse y volver a la ilusión de que todo lo demás está en orden, que reconocer que quizá exista un problema en las instituciones educativas y que la sociedad debería hacer algo más de esfuerzo por empatizar y ayudar a aquellos que no se adaptan, en lugar de aislarlos y burlarse de ellos. Medidas como prohibir videojuegos nos muestran la desconexión y escasa empatía que líderes políticos e institucionales tienen con respecto a los más jóvenes, así como una falta de interés sincero por ayudarles.  El hecho de que existan más de una veintena de grupos en internet que han convertido en héroes a los autores de la Masacre de Columbine, basta para hacernos saber que no sólo quienes han apretado el gatillo se sienten marginados y oprimidos por el sistema escolar hasta un límite similar al de los asesinos. Ésta es la traducción del sumario de uno de estos grupos:

Eric y Dylan fuero tratados horriblemente por sus acosadores [escolares], pero fueron lo suficientemente fuertes como para luchar por lo que era justo. Miraron al enemigo a los ojos y lo liquidaron… por todo el mundo la gente normal nos señala como aquellos que no quieren encajar y no se preocupan por adherirse al modo de vida corriente. Nos toca a nosotros levantarnos y exigir que dejen de jodernos o, como nuestros amigos Eric y Dylan demostraron, cualquiera puede poner fin al tormento…

Los tiroteos escolares son la manifestación más extrema de este odio, pero el resentimiento hacia la sociedad y las instituciones educativas es común entre quienes han sido marginados por un sistema que jamás ha tomado en serio sus padecimientos o incluso les ha culpado por ellos. Suicidio, traumas o apatía entre los adolescentes marginados son también manifestaciones de este mismo fenómeno.

Es cierto que algunos de estos marginados emplean los videojuegos, el rol y otro tipo de aficiones como refugio. Pero el mundo adulto no entiende que prohibir lo que son meras válvulas de escape sólo consigue alienar más aun a quienes se sienten ya abandonados por el sistema, y manda el mensaje de que las autoridades no pretenden ayudarles, sino castigarles todavía más por ser unos desviados. 

Si tanto les preocupa bienestar de niños y adolescentes, no estaría mal que líderes políticos e institucionales tomaran medidas que fueran más cercanas a tenderles la mano que a alienarles, como una política seria contra el acoso escolar. Hasta ahora, en ninguno de los artículos publicados sobre este tiroteo se ha declarado que quizá haya que intentar comprender y ayudar a quienes no encajan. Si fuera cierto que existe una falta de empatía entre los jóvenes de hoy día, los más mayores harían bien en preguntarse si acaso predican con el ejemplo.

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12 comentarios

  1. Desgraciadamente es el pan nuestro de cada día. Cada vez son mas jóvenes los que comenten estas atrocidades y cada vez son más instituciones las que se suman a la guerra contra los videojuegos, que se convierten de nuevo en el blanco de todo tipo de descalificaciones. Detrás de todo esto e influyendo enormemente en la opnión pública están los medios de comunicación. Esos medios que se jactan de ser tan liberales y de informar de la manera mas objetiva son los principales culpables de que el mas común de los ciudadanos tenga una opinión cada vez mas distorsionada de los auténticos problemas de nuestra sociedad.

    Cuando leí la noticia por primera vez en los periódicos me quedé estupefacto al comprobar que el único dato que daban de la vida personal del jóven era que jugaba al Counter Strike. Nada de que su padre tenía armas en casa ni de que era un inadaptado social, el único dato que importa es que jugaba asiduamente a un videojuego de “matar y pegar tiros”. Así es como se crea un culpable, algo a lo que echar las culpas de todos los males de nuestra sociedad, de nuevo, un chivo espiatorio.

    Saludos.

  2. Apenas escuche la noticia del tiroteo me puse a esperar a que en algun lado algun politico culpara a los videojuegos (o las peliculas) violentos de esta tragedia; afortunadamente, sí hubo un enfasis, al menos en la prensa local que comento la noticia, en la posesión de armas como facilitante de esta tragedia, aunque debo admitir que en estos casos las armas no son las únicas culpables.
    Estoy completamente de acuerdo contigo de que prohibir la violencia en los medios y el entretenimiento es solo cerrar una de las valvulas de escape de aquellos que son constantemente marginados por la sociedad; es un intento irresponsable y flojo de darle una solucion al conflicto, “solucion” que al final no va a servir de mucho porque el problema principal sigue alli.

  3. Lo que ahora se llama Bullying, y que unos derivan en suicidio, otros derivan a dar tiros. Simple y llanamente.

    Los videojuegos,en estos casos, solo han sido un compañero de soledad durante la marginación que suelen sufrir estos muchachos y muchachas, que acaban totalmente trastornados…pero no por losjuegos donde se consuelan, sino por esas personas que sienten que le han perjudicado.

    La sociabilización que producen los videojuegos, es un hecho. Pero tambien está el efecto contrario. Y cada caso, responderá a los patrones de cada persona en concreto, como para hacer una campaña tan mezquina por parte de los políticos sobre los videojuegos.

    Lo siento mucho por todos. Por los muertos, por sus familias…y, ¿por qué no? Por Tim tambien. La gente, en vez de culpar a los juegos, debería preguntarse ¿Qué podríamos haber hecho para evitarlo? Porque no estamos hablando de una tara sexual o psicologica aparecida de la nada. Hay un hecho que se ha remarcado, y es, que cuando una persona sufre un continuo acoso y marginación social, puede derivar a ciertos actos…

  4. Shigeru Miyamoto tiene una frase que me encanta: “¿Los videojuegos son malos? Lo mismo decían del Rock&Roll”.

    Desde luego, lo corriente es, como bien dices en el artículo, utilizar a los videojuegos como chivo expiatorio para eludir la responsabilidad de cambiar las cosas.

    En una ocasión surgió uno de estos hechos lamentables, el caso de un adolescente que mató a veinte personas en una reserva india. Recuerdo como me horrorizó entonces el hecho de que todos los telediarios, sin excepción, recalcasen que este chaval “vestía siempre de negro”, como si esto tuviera algún tipo de relación.

    Otro ejemplo es el que mencionas, la masacre de Columbine, para muchos el culpable no fue otro que Marilyn Manson.

    El verdadero problema, si utilizamos el sentido común, está en una sociedad hostil, un sistema educativo que premia la competitividad y la agresividad, un fácil acceso a las armas, una cultura que rechaza al “diferente” y que aplasta al débil, elevando a los altares la brutalidad, la ignorancia y la estupidez (no hay más que echar un vistazo a la televisión española para comprobarlo). En este contexto es normal que ocurran estas cosas, pero cambiarlo es demasiado caro, y pudiéndose pagar una jubilación de lujo, a los políticos les resulta mucho más barato y cómodo culpar a los videojuegos de todo mal en lugar de reformar de arriba abajo el sistema educativo y la administración de justicia, entre otras cosas.
    Muy buen artículo.

  5. Son dos los factores, el desequilibrio mental y el fácil acceso a las armas de fuego.
    Vale que en EEUU eso de las armas está en la carta magna y prohibirlas se hace como complicado, pero en Alemania ¿¡!?
    Claro que en Finlandia también es relativamente sencillo acceder a una y así les va.

    Vamos que este tipo de cosas exige dos actuaciones, una más superficial, prohibir las armas de fuego, y otra más profunda para solucionar el acoso escolar, que no nos engañemos, no es un problema moderno.

  6. Nada que añadir al artículo, ya que estoy de acuerdo con él y ya he comentado muchas veces lo fácil que es crear cortinas de humo en forma de videojuegos-malos, anime-malo, rol-malo, filatelia-mala, papiroflexia-mala…

    Sólo una pequeña corrección: ¿no sería “predican con el ejemplo” en lugar de “comulgan con el ejemplo”? Está claro que muchos de “nuestros críticos” sólo comulgan con una cosa: ruedas de molino. 😉

  7. Wops. Me temo que se me ha escapado una expresión de mi pueblo. La corrijo en seguida. ¡Gracias!

  8. Señor Daniel Jimenez no tengo ninguna intencion de desviar el tema y viendolo mas bien tan solo quiero complementarlo con unos datos extras.
    De entro los blogs que visito esta el de el pazadizo y me llamo la atencion este Post
    http://www.pasadizo.com/portada1.jhtml?cod=551
    pues trata de esos mounstruosos casos donde uno no encuentra respuesta a como un ser humano llega a tanto y al leer aqui los comentarios de muchachos artos del abuso al que les someten a diario los matones de barrio me doy cuenta de las muchas similitudes.
    Asi que en efecto es mas facil culpar a los libros, los comics, el cine o los videojuegos para asi no afrontar la realidad que hay algo muy turbio en la sociedad de tan duro que es preferimos ver a otro lado y al hacerlo solo hacemos mas grande el problema.

  9. Esta historia me hace recordar el artículo de Tim Wise que enlacé hace unas semanas: una comunidad “normal” que se siente sorprendida cuando algo tan horrible ocurre en su pueblo o ciudad.

    Lo que Wise comentaba era que poblaciones de clase media o media-alta (que en Estados Unidos equivale generalmente a “blanca”) jamás creeran que este tipo de cosas les puedan pasar, porque los medios de comunicación siempre apuntan a que la violencia es patrimonio de los barrios pobres (que en Estados Unidos suele equivaler a “negros” o “inmigrantes”).

    Wise comenta que la razón por la que nada parecido ha ocurrido en “guettos” donde la violencia es frecuente, es precisamente porque la escuela y las autoridades se toman el asunto en serio y no miran hacia otro lado. Mientras, en las comunidades de clase media-alta, los residentes están tan seguros de su superioridad moral que siempre piensan “no puede pasarnos a nosotros”, e ignoran todas las señales de niños con problemas que están pidiendo ayuda a gritos, ya sea en un potencial tiroteo escolar o en un caso como el que mencionas.

    A esto hay que sumarle que un miembro de los SWAT declaró que no se atrevieron a intervenir más rápidamente en Columbine porque al tratarse de una comunidad de clase alta, si terminaba siendo una falsa alarma y alguien salía herido, podían enfrentarse a una demanda millonaria. Sin embargo, en una comunidad de los barrios bajos, los SWAT habrían intervenido sin miramientos y probablemente habrían evitado tantos muertos.

    Son desde luego cosas a considerar. Voy a dejar el artículo aquí otra vez, porque creo que es relevante:

    http://www.alternet.org/story/10560/?page=1

    Y la continuación:

    http://www.alternet.org/story/10920/the_%22white_denial%22_firestorm/?page=1

  10. […] […]

  11. Enhorabuena por el artículo y por los comentarios, interesantes y aportando argumentos y citas.

  12. […] […]

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