Diez años de doble vida

Este artículo fue originalmente publicado por Dricas en Retrobits.

doublelife

Durante años he vivido una doble vida. De día hago mi trabajo, cojo el autobus, me doblo las mangas como todos. Pero de noche, vivo una vida de alegría, de paros cardíacos y adrenalina. Y, a decir verdad, una vida de dudosa virtud.

No lo negaré, me he visto envuelto en actos violentos, incluso disfruté con ellos. He mutilado y asesinado adversarios y no sólo en defensa propia. He mostrado indeferencia por la vida, el cuerpo y por la propiedad… y he saboreado cada momento.

Quizás no lo creas, al mirarme, pero he liderado ejércitos y conquistado mundos. Y aunque para conseguir estas cosas haya tenido que dejar la moral a un lado… no me arrepiento. Por que aunque haya llevado una doble vida, al menos puedo decir:

He vivido.

Frank Budgen, el director de este “Double Life”, anuncio que fué exhibido por primera vez en el año 1.999, nos muestra mínimas interpretaciones dentro de la vida de varias personas. Dentro del anuncio nos encontramos con un montón de fotos mezclando estilos de vida de aquí y de allá, mientras se confiesan con nosotros. Delante de nuestra cara se sinceran y nos cuentan lo que hacen fuera de su vida normal. Y nos lo cuentan sin vergüenza alguna, un chico en la bañera nos dice que no tiene respeto por la vida, una embarazada con un niño en brazos nos confiesa que no tiene remordimientos de ningún tipo; nos lo dicen sin tapujos, a pesar de que son cosas que nos costaría creer… cosas que en la realidad del día a día no tendrían cabida. Somos diferentes, todos y cada uno de nosotros, todos tenemos nuestra forma de vivir y a veces ese modo de vida puede resultar triste y repetitivo.

Ahí es cuando comenzamos a soñar y desear que algo ocurra. Algo que nos aleje de nuestra anodina vida, de nuestros problemas y de nuestra rutina. Una experiencia, un desafio… es algo que todos llevamos dentro, las ganas de sentirlo y probarlo todo. Y a pesar de que no todo el mundo llega a experimentar su vida al máximo, y es algo que sabemos perfectamente, no es algo que dejemos de ansiar. No todos sabemos qué es salvar una vida, vernos envueltos en un tiroteo o la crudeza de la guerra.

discapc

En cierto modo somos “minusválidos”… cada uno con nuestra “silla de ruedas” particular. No sabemos como reaccionaríamos en una situación así… ¿acaso alguna vez habéis tenido que perseguir un coche a 180km/h? ¿Disparar o pelear a muerte contra alguien? Ésas son nuestras “minusvalías”, no por que no podamos, sino por que no sabemos si podemos… y hasta que no experimentemos nuestra vida al cien por cien no sabremos de lo que somos o no capaces.

La tecnología avanza y cualquiera de nosotros puede atacar una trinchera alemana despues de cenar. Solo necesita su videoconsola y un poco de imaginación. De modo que así ya podemos descubrir esa parte oculta de nosotros. Es imposible que se acerque a la realidad… pero es lo más cerca que podemos estar si queremos hacerlo despues de un baño, tras el trabajo o con nuestro hijo. Nunca vamos a enfrentarnos a un monstruo de piedra de doce metros, pero podemos saber qué se siente.

De modo que llevamos una doble vida. En determinados momentos hacemos nuestra rutina diaria de trabajar, estar con los nuestros… pero llegado el momento nos convertimos; somos soldados de élite, guerreros o mafiosos. Podemos abstraernos de nuestra vida real, olvidar las frustraciones y limitaciones… todo ello para sentirnos un poco mejor.

Este anuncio de la primera Playstation llegó a España en su versión corta, treinta segundos. La que habeis podido ver antes de estas lineas es la versión europea de un minuto. Es una pena que no esté en alta calidad, para poder ir analizando cada fotograma, cada palabra. No es complicado ver como cada personaje está escogido minuciosamente para que todos de alguna manera nos sintamos identificados, y como están retratados de manera que más que un video, parece una sucesión de imágenes estáticas.

tunelb

Para mi gusto hay dos momentos clave en el anuncio. El primero es un detalle que de primeras puede pasar desapercibido. Poned el video tras el primer corte en blanco y negro, con el chico hablando en la cama. Fijaos en el momento en que la imagen cambia a la chica asiatica. ¿Lo habeis visto? En las primeras palabras el chico sigue hablando, pero lo hace con la voz de la chica. Es curioso que durante el anuncio solamente se vea este efecto en ese corte… de modo que no sé si sería algo a drede o un fallo… pero me gusta la idea de “esto que decimos, se nos aplica a todos“, que la idea es común a todos los personajes.

Momentos después, el verdadero momento álgido del anuncio es la transición entre la chica con la cabeza rapada del tunel y el niño de la capucha. Aun recuerdo el escalofrío que me recorrió la espalda la primera vez que lo ví. Cuidadosamente escogida, una chica de aspecto rudo nos dice que “ha liderado ejércitos“. Hasta cierto punto es factible… pero tras ella, el golpe de efecto: un chiquillo en blanco y negro, con unos enormes ojos y una voz que transmite más decisión que la de muchos adultos que conozco añade: y he conquistado mundos. (y para los que sigais “LOST”, comparad a ese niño, su forma de hablar, su mirada… con Benjamin Linus) Como decía cabe la posibilidad de que esa chica, con la cabeza rapada y un collar de púas al cuello pueda liderar un ejército, pero… ¿como va a conquistar mundos un niño? Simplemente… puede que en su vida ya lo haya hecho, y que de algún modo o manera haya conquistado algún “mundo”. No es que no le creamos… es que nos da envidia no poder decir lo mismo, con esa decisión, a pesar de que él solamente es un niño y nosotros ya unos adultos hechos y derechos.

En definitiva, el mensaje que encierra el anuncio es claro: podemos ser malvados, crueles… podemos ser reyes, líderes, somos capaces de lo peor y de lo mejor… y todo ello para experimentar la vida por completo, para poder decir: he vivido… pero no sabremos si podemos o no hasta que lo hagamos.

Ahora os invito a que hagais una prueba…

  1. Cargad al 100% los dos videos que teneis justo tras las instrucciones.
  2. Reproducid el de “Requiem for a Dream” y cuando hayan pasado justo 5 segundos, dad al “play” en el del anuncio.

Decidme si no es una lástima el no tener la pista de voz para cambiar la música de fondo por ese “Requiem”.

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7 comentarios

  1. Un video bonito, pero ni con toda la suspensión de la incredulidad del mundo puedo decir que “he asaltado naves en llamas más allá de Orión, o rayos C brillan cerca de la puerta de Tanhausen”.

    Tal vez con futuras tecnologías más imersivas ( y potencialmente con más peligro de crear esquizofrénicos) quien sabe, con la tecnología actual, a lo sumo descubrimos esa pequeña faceta sádica y experimental a la que podemos dar rienda suelta en un mundo sin consecuencias reales.

    Pd: Personalmente he aprendido más sobre mi mismo jugando a rol y llevándome a mi como personaje que con el super mario…

  2. Hombre como el rol no hay nada, ya que el límite está en la imaginación. Sin embargo, creo que es injusto poner Super Mario como juego a comparar. El autor parece referirse a juegos del tipo Tenchu, Shenmue, Call of Duty, Left 4 Dead y otros donde se nos pone en situaciones si no reales, al menos “de película”. Con el cine y la literatura podemos sentirnos “testigos”, pero sólo con los videojuegos podemos ser “protagonistas”.

    Eso sí, Dricas también señala que además de la consola, tenemos que poner un poco de imaginación por nuestra parte. Si uno juega a Final Fantasy VII y sólo se empeña en ver en los personajes un conjunto de polígonos simpáticos aderazados con unas cajas de diálogo, al terminar el juego no sentirá la misma experiencia que quien haya intentado sumergirse y suplir con la imaginación las limitaciones técnicas que pueda encontrar.

    Si no ponemos un poco de nuestra parte efectivamente será necesario esperar a una tecnología mucho más avanzada. Sin embargo a día de hoy se pueden experimentar muchas sensaciones hasta hace poco impensables gracias a los videojuegos.

    No puedo hablar por la experiencia de los demás, pero yo al menos coincido con Dricas.

  3. La primera vez que vi la frase publicitaria “Live in your world, play in ours”, también de Sony, es justamente esto lo que me imaginé. Y sí, tal vez sean exageraciones, pero los videojuegos (y, con ellos, los juegos de rol, el cine, la literatura y otras formas narrativas de entretenimiento), para muchos de nosotros, son una forma de vida mucho más rica en experiencias que esa plasta monótona llamada realidad.

  4. Si he puesto el super mario, es por que soy un tipo taimado y capcioso 😛

    Lo que quiero decir es que los videojuegos ofrecen, en mi opinión, una experiencia menos inmersiva que otros géneros.

    Personalmente he pasado miedo jugando al Alone in the Dark o al Resident Evil, pero por ejemplo, no he llegado a plantearme jugando, que haría si mi ciudad aparecieria un día infestada de zombies.
    Más bien, ese ha sido un tema de charla cervecera.

    Cierto es que hay juegos que ofrecen experiencias muy completas, tu mismo has mencionado algunos ( lamentablemente el shenmue solo he podido desearlo, de hecho estuve tentado a pasarme por retromadrid a ver si pillaba uno ) pero al afirmación “He vivido” no deja de ser un ardid comercial, mover al personaje o no ( por poner una diferencia entre videojuegos, películas y libros ) tiene menos importancia que la capacidad de la historia que se narra para conectar con el individuo.
    Tenemos juegos como Persona, pero la mayoría son más del tipo Pong, simplemente, creo que los juegos no han explorado aún demasiado ese campo ya que en muchos, la trama es algo anecdótico ( “punish the evil merchant” no deja de ser una excusa cultural para infiltrarse…)

  5. Una buena historia ayuda mucho para conseguir la inmersión, sin embargo, creo que uno puede experimentar sensaciones únicas con los propios mecanismos que ofrecen los videojuegos.

    Roma Total War me hizo sentir como Julio César durante el tramo final de su vida.

    Tras escoger a la familia Julia, empiezo con un pequeño territorio, poco dinero y tribus galas en la frontera. La conquista de la Galia parece el camino natural a seguir.

    Comienzo la guerra contra los galos, sobretodo para sanear mis finanzas, pero el senado me ordena atacar otros puntos del mapa, lo cual hago cuando puedo. Sin embargo, llega un momento en el que conquistar por mi cuenta lo que me apetezca es mucho más ventajoso que seguir las órdenes de los senadores, cuyas misiones son logísticamente más difíciles de llevar a cabo, toman más tiempo y reportan menos beneficios.

    La conquista de la Galia, por una parte, me ayuda a consolidar mi posición económica y (como la mayoría de las conquistas) aumenta mi popularidad con la plebe de Roma. Sin embargo, mi popularidad con el senado cae en picado cuando persigo mis fines personales e ignoro sus tediosas misiones.

    Llega un momento en el que mi poder militar y económico comienza a ser extremadamente peligroso para la república. El senado me teme y mi popularidad con la plebe alcanza ya su punto máximo. El juego entonces me notifica que el senado me ha enviado una carta donde se exige el suicidio del líder de la facción Julia so pena de que la familia y sus aliados sean considerados traidores a la república.

    Tras negarme, siendo considerado enemigo de Roma, no me queda otra opción que marchar hacia la capital con mi ejército y tomar la ciudad, algo que sólo es posible en el juego cuando el apoyo de la plebe llega a su punto máximo. De este modo me convierto en el dueño de Roma.

    Ahora comparemos mi experiencia de juego con lo que le ocurrió a Julio César. Claro está que no es igual, pero los parecidos son significativos.

    César inició la conquista de las Galias principalmente para sanear su situación económica (se había endeudado enormemente para obtener favores políticos) y para elevarse como figura política.

    El senado no autorizó la conquista de las Galias, pero él la llevó a cabo de todas formas. Su creciente poder militar y económico, así como su popularidad entre la plebe (conseguida entre otras cosas gracias a sus triunfos militares), le convirtieron en una figura temida por el senado.

    Tras la conquista de las Galias, el senado pidió a César que desbandara el ejército y volviera a Roma porque su período de procónsul había terminado. Sin embargo, César temía que si volvía como ciudadano a Roma sin un ejército sería asesinado o, como mínimo, marginado políticamente. César se negó y fue declarado traidor a la república.

    De este modo, César entró con su ejército en Roma y y el senado no tuvo más remedio que nombrarle dictador a perpetuidad.

    Después César fue asesinado, cosa que en el juego no me ocurriría a mí, sin embargo Roma Total War te hacía entender por qué César tomó las decisiones que tomó, poniéndote en su pellejo hasta cierto punto. Éste es el tipo de experiencia que rara vez he sentido en otros medios y por lo que creo que este artículo es muy acertado. Por supuesto que el “he vivido” es un ardid publicitario, y no está pensado para que lo tomemos literalmente. Es más una forma de decir que gracias a los videojuegos uno ha podido experimentar sensaciones difíciles de reproducir en otros medios, y más difícil aun en la vida real.

  6. 😀

  7. La verdad es que el anuncio interpreta la vida de tantos cibernautras y jugadores que por un momento me he podido sentir parte de algo al verlo.

    Y sí, requiem por un sueño es sin dudarlo la canción que deberían haberle puesto al anuncio.

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