Mientras vuelvo…

Me temo que los asuntos que me han tenido alejado del blog van a llevarme el doble de tiempo de lo que tenía planeado. Mientras tanto, quería abrir un hilo sobre las declaraciones del humorista estadounidense Penn Jillette acerca de la polémica del videojuego Rapelay, de la que ya hablé en su momento.

Traduzco el fragmento recogido en Gamepolitics, donde se puede encontrar el vídeo con el monólogo completo.

Perseguir legalmente crímenes de pensamiento es un error (…).

La protesta [de los críticos] se basa en que este juego normaliza la violencia sexual. Creo que culpar a un videojuego por violación es normalizar el comportamiento sexual violento. Lo que se afirma es que todos [¿los hombres?] somos violadores y que la violación transpira bajo nuestra superficie: lo único que hace falta es un videojuego para darnos el empujoncito que necesitamos.

Lo que se hace al culpar al videojuego es mostrar compasión por el violador. Muestra entendimiento. Hasta cierto punto dice “no es realmente culpa del violador; es culpa de la sociedad, por poner este tipo de cosas ahí fuera”. Y yo creo que el violador no merece comprensión ni compasión de ninguna clase (…).

Además de la opinión general que estas declaraciones les pueda provocar, quería preguntarles ¿se puede hacer una analogía con la violencia? ¿se basan decisiones como prohibir Rapelay en la creencia de que todos los hombres son violadores en potencia? Si es así, ¿qué dice esto sobre la sociedad?

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8 comentarios

  1. Nunca había pensado en eso de los crímenes de pensamiento. Me viene a la cabeza aquello de la “doble vida” y me parece que algunos políticos estan teniendo una suspensión de la incredulidad desmesurada.

    No sé qué tanto podríamos decir que prohibir Rapelay es como tenerle compasión al violador. Definitivamente parece que se le resta culpa, pero en ese caso todos los factores sociales y familiares de los criminales les restarían culpa (cosa que, hasta donde yo sé, no sucede). Me parece que están, socialmente, agravado su culpa: no sólo es violador, además juega cosas que invitan a la violación (y juega cosas que invitan a la violación porque es un violador). Prohibir este tipo de videjuegos es como caer en una especie de espiral interconectada, donde cada error se cobra con creces.

    Una sociedad que prohibe un videojuego es una sociedad (además de un poco ignorante) que no se atreve a admitir que una sociedad violenta genera videojuegos violentos (como objeto cultural, es pertinente considerar que estos son un reflejo del mundo donde fueron creados), que una sociedad violenta genera comportamientos violentos, que una sociedad violenta tiende a preservarse en la violencia.

    Prohibir Rapelay, efectivamente, refuerza la idea de que todos somos violadores (somos, en presente, en afirmativo, pues una prohibición así pone en el mismo nivel lo virtual con lo real). Tanto el juego como su prohibición son reflejos de distintas facetas de la sociedad. Y la sociedad no dice nada, pues lo dice todo al mismo tiempo y entre tanto grito no podemos escucharla.

  2. Yo estoy de acuerdo con lo leído en Gamepolitcs, aunque la matizaría.

    El maniqueísmo y simplismo con que se ha juzgado a los hombres desde la antigüedad ha sido reemplazado en los últimos años por un relativismo fundamentalisma.

    Todo es relativo, el hombre no es tal sino un cúmulo de circunstancias, y por tanto, la culpa de todo la tiene siempre el entorno, la situación.

    De este modo, un chaval que la arma en clase no es un vándalo, sino un adolescente falto de cariño. Un niño le pega a otro no porque sea un salvaje, sino porque sus lazos afectivos están deteriorados.

    Del mismo modo, un hombre que abusa sexualmente de una mujer no lo hace porque tenga la mente podrida, sino porque ha recibido mensajes distorsionados, en este caso de los videojuegos.

    Es decir, todos somos violadores en potencia, según esta sociedad buenista, pero no sólo eso, sino también asesinos, vándalos, ladrones… etc. Somos una especie de pedazo de arcilla informe que es moldeado arbitrariamente por elementos externos, por la sociedad, el cine, los videojuegos, la política, el consumo…

    Es decir, se niega nuestra condición humana, se nos convierte en cajas vacías que se van llenando de cosas vistas en las pantallas u oídas en este sitio y el otro. Así, los criminales se convierten en víctimas de pantallas corruptoras (cuanto, peor conocidas, como el videojuego, más) y el problema no se soluciona nunca.

    Interesante artículo, me alegra leerte de nuevo. ¡Saludos!

  3. La cita de Penn Jillette me ha recordado a una parte del famosisimo video de Los nintendos(Todos deberiais conocerlo a estas alturas) en el que Josue Yrion justificaba asesinatos de esta forma:
    […]”el dice:’yo no hice, yo no hice’, pero el hizo, si, pero porque estaba poseido por el demonio”[…]
    ¿En que lugar pensaba que le dejarian estas palabras?

  4. Tristemente, muchos sectores de nuestra sociedad piensan que los hombres son animales en su base y criminales en potencia. Violadores, maltratadores, asesinos…
    Y muchos sectores de nuestra sociedad piensan que las mujeres somos estúpidas e inútiles de principio a fin. Que deberíamos estar guardaditas en casa haciendo “nuestros deberes”, como son limpiar, cocinar, parir niños y cuidar ancianos.
    Estos sectores son muy extremistas y creen que un hombre, a la mínima, se cargará a una mujer que quiera salir por la noche con las amigas. O que una mujer les dejará en ridículo intentando buscar trabajo, sacarse el carné de conducir… porque no sabrá hacerlo.

    He vivido muy de cerca la discriminación positiva hacia las mujeres en mi marido. Desgraciadamente, le gusta enseñar y jugar con los niños. Le gusta hacer a la gente divertirse y ayudar a lo demás. Así que eligió estudiar una profesión “de mujer”. Nunca le daban talleres para trabajar con mujeres porque las mujeres no quieren apuntarse a talleres impartidos por un chico. Ni le daban talleres con niños que no fuesen de informática. ¿? El súmmum fue cuando le dijeron que si quería, se podría presentar a un concurso para una plaza en un ayuntamiento, pero que era perder el tiempo porque al ayuntamiento le subvencionaban por contratar mujeres… O, mejor aún, cuando SU PROFESORA le espetó en medio de la clase “Los hombres sois maltratadores en potencia” delante de una clase de 30 chicas y 3 chicos. ¿¿Qué es esto??

    Por eso y por principios, yo me alejo de los machistas y de las hembristas. Yo soy de las que creen que los hombres son fuertes, pero que la fuerza no les obliga a ejercerla. Ni son violadores en potencia NI HABER JUGADO A VIDEOJUEGOS VIOLENTOS LES JUSTIFICA MATAR.
    La permisividad que hay en algunos casos es pasmosa. Por un lado, “Claro, el pobre estaba trastornado con los videojuegos y se cargó a su familia”. O “La chica llevaba vaqueros, así que no puede ser cierto que la forzaran porque no es posible quitarle los vaqueros a otra persona”. Verídico también (http://www.elmundo.es/1999/02/11/sociedad/11N0064.html).

    Sé que me he ido un poco del tema de los videojuegos, lo siento.
    Estoy de acuerdo con que “una sociedad violenta genera juegos violentos” (ExLyda)
    Lo que no puedo explicar es el motivo por el que yo sí que prohibiría Rapelay. Lo siento, pero por muchas vueltas que le doy no logro sacar lo que tengo dentro. Algo comenté ya en tu otra entrada. ¿Me lo tomo como algo personal? Puede que sí. Podría jugar a un videojuego en el que soy el nazi más sanguinario y más cruel, pero no podría jugar a un videojuego en el que soy un violador.

  5. Hace muy poco escribí una nota en mi blog acerca de la violencia en los videojuegos. Personalmente creo que es imposible que la influencia de un videojuego transforme una persona sana y normal en un asesino o violador maniático. La persona que reacciona así es porque ya estaba enferma psíquicamente y el juego se transformó en el disparador de una conducta violenta, como podría haberlo sido un libro, una película o una discusión en la calle.
    Por otro lado, quiero dejar claro que no conozco el juego del que hablan, pienso que censurar un videojuego es siempre un acto que limita la libertad de expresión, por lo que no debe hacerse. Lo que sí creo que debe hacerse es categorizar los juegos por edades, como se hace con las películas y así evitar que los niños tengan acceso (al menos desde los aspectos legales) a juegos que no son para ellos. Por supuesto, esta categorización debería realizarse con conocimiento de causa y no privando de jugar a los niños y adolescentes a juegos que claramente pueden disfrutar.

  6. Matias, el problema es que esa categorizacion por edades ya existe, pero hay gente que la desconoce o la ignora(El caso del padre que le compro a Daniel el GTA para su hijo)

  7. Pues ya he jugado RapeLay y tengo muchas ganas de escribir un review del jueguito, pues de verdad que hay bastante que decir, no sólo sobre el juego (les adelanto que es pésimo) sino sobre lo que lo rodea (cómo se manejan esos temas en Japón contrastados con la manera en que se abordan en Estados Unidos, además de lo políticamente correcto que resulta prohibirlo).

  8. Gracias exLyda. Le ruego que nos avise cuando tenga listo el análisis. Creo que resolverá muchas dudas.

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