Videojuegos y alta cultura (II). Cambiando el paradigma: del cine a la ópera

 

Cada vez que toma lugar una discusión sobre si los videojuegos son arte, la comparación inmediata se realiza con el cine, como ocurrió en el debate entre Rogert Ebert, Clive Barker y N’Gai Croal. Esto se debe a que los propios realizadores han utilizado con cada vez más frecuencia técnicas cinematográficas en sus títulos desde la llegada de las tres dimensiones, y en ciertas ocasiones incluso antes. De hecho, un videojuego se considera todo un éxito cuando la crítica lo alaba como “una experiencia cinematográfica“. 

A pesar de que los elementos cinematográficos de los videojuegos, empleados en su justa medida, han mejorado la experiencia de muchos usuarios, cuando se trata de reivindicar el medio como arte o su capacidad para crear obras que puedan ser consideradas como alta cultura, la comparación con el cine no tiene por qué ser la más apropiada. A continuación expondré por qué la ópera constituye un mejor modelo en este tipo de discusiones. 

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Intentando volver…

Como han podido comprobar, el blog ha estado parado en las últimas semanas. Los estímulos no-electrónicos (o como otros los llaman, “la vida”) me han mantenido bastante ocupado últimamente. Eso, un proyecto personal no relacionado que tengo entre manos y un examen al que me presentaré para mayo.

De momento sólo publicaba para decirles que no he abandonado el blog como hice la última vez, simplemente el ajetreo me lo está poniendo difícil, pero calculo que podré volver a publicar en 2 o 3 semanas. 

Mientras tanto, quería saber qué opinan de la noticia que recoge Infoconsolas sobre un nuevo “servicio” para jugar online. Yo ya dejé mi opinión allí, pero me gustaría conocer la suya. Y copiando ligeramente la idea de mis compañeros, ¿por quién pagaríais para jugar online? Vale todo (famosos, deportistas, dibujantes, escritores, etc.).  Un saludo, nos vemos muy pronto.