De los videojuegos al cine: censura, corrupción y abuso de poder en las instituciones españolas

Quizá recuerden cuando en 2007 Amnistía Internacional España acuñó el término “Derechos Humanos Virtuales” con el objetivo de afirmar que en los videojuegos se estaban violando (puesto que muchos de ellos emplean la violencia virtual como una forma de superar obstáculos).  Desde este blog y algunos otros se denunció dicha expresión por lo que era: una forma de alarmar a la población no familiarizada con los videojuegos, insinuando que de alguna manera sprites, píxeles y personajes ficticios estaban protegidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Obviamente esto era tan absurdo como afirmar lo propio del cine o la literatura, y traería consigo preguntas igualmente irrisorias como por ejemplo si Lara Croft tendría derecho a votar en las elecciones generales.

Al principio pensé que todo esto se debía al hecho de que los videojuegos eran un medio joven y por tanto fácil de restringir o censurar, al menos en comparación con otros más antiguos y respetados. Sin embargo, recientemente encontré una noticia que me ha llevado a dudar de este planteamiento: la imputación de Ángel Sala, director del Festival de Sitges, por proyectar la película A Serbian film.

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La pérdida de la autoridad moral: versión española (3 de 3)

Este artículo fue publicado el 5 de julio de 2008 en este blog, pero lo vuelvo a subir porque ahora, finalmente, puedo incluir la encuesta con la que fue concebido originalmente. ¡Voten a su hipócrita favorito!

El lanzamiento de Grand Theft Auto IV ha supuesto un antes y un después en la polémica de los videojuegos. A pesar de que sus anteriores entregas han sido vilipendiadas durante años, el juego recibió una valoración sin precedentes por parte de crítica y público, vendiendo millones de unidades en todo el mundo.

Si alguna vez la polémica de los videojuegos fue tomada en serio por parte de figuras políticas en Estados Unidos, o Amnistía Internacional y organizaciones similares en España, y no simplemente como una oportunidad para ganar popularidad haciendo demagogia barata, imagino que en este momento se estarán preguntando ¿qué fue mal? ¿en qué nos equivocamos? ¿cómo es posible que después de tanta demonización, apoyada a veces incluso por estudios científicos, el último Grand Theft Auto esté vendiendo más que nunca?

Existen muchos factores, pero uno muy importante es que ustedes han perdido su autoridad moral.

Hipócrita (definición de la RAE): fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

Esta definición encaja muy bien con la actitud de varios políticos estadounidenses, como bien la retrató Gamepolitics un su excelente artículo. Veamos quienes son estos personajes y por qué encajan en esta definición. Traduzco libremente de la fuente con algunos apuntes propios.

                        

El alcalde de Boston, Thomas Menino (Demócrata): Menino encabezó en 2006 una iniciativa para retirar del transporte público los anuncios del videojuego GTA: Vice City Stories y consiguió que la agencia se comprometiera a no anunciar juegos clasificados para mayores de 17 años. También es el impulsor de una propuesta legislativa que equipararía videojuegos violentos y pornografía. Lo curioso es que, a pesar de su política, pretende atraer desarrolladores de videojuegos a la ciudad. Imagino que porque el dinero, aunque provenga de una fuente que considera sucia, sigue siendo dinero después de todo.

                                                                                                                                                                       El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger (Republicano): Schwarzenegger firmó una ley estatal restrictiva para el sector en 2005, y apeló la decisión del juez del distrito que declaró dicha ley inconstitucional. El gobernador, como sabemos, consiguió su fama como actor protagonizando numerosas películas violentas. Y lo que es más, aparece como personaje en varios videojuegos violentos basados en la serie Terminator, como el que se ve en la foto. En definitiva, haced lo que yo diga, pero no lo que yo haga…

                                                                                                                                                                        La gobernadora de Kansas, Kathleen Sebelius (Demócrata): Sebellius apoyó la fallida legislación para restringir el acceso a los videojuegos en 2006. Después se reveló que el hijo de la gobernadora, John, creó un juego de mesa similar a Grand Theft Auto llamado Don’t Drop the Soap (no tires el jabón) y lo promocionó desde la residencia de su madre, sufragada por los impuestos de los contribuyentes. La gobernadora, además, declaró estar orgullosa de la creatividad de su hijo.

Y mi favorito:

El ex-gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer (Demócrata): durante su campaña para las elecciones, Spitzer declaró: “no hay nada en la ley del Estado de Nueva York que prohíba a un chico de catorce años entrar en una tienda y comprar un videojuego como Grand Theft Auto, donde se recompensa al jugador por robar coches y agredir a la gente. Los niños pueden incluso tener sexo simulado con una prostituta”. Como todos sabemos, Spitzer tuvo que renunciar a su puesto como gobernador y ha sido juzgado por haber mantenido relaciones sexuales con una prostituta (la que se encuentra en la foto a la izquierda), aunque todavía no está claro si utilizó el dinero de los contribuyentes para este fin.

Existen muchas otras historias de hipocresía con respecto a la polémica de los videojuegos en Estados Unidos. Sin ir más lejos, Jack Thompson, abogado conocido por su extensa cruzada anti-videojuegos, ha sido declarado culpable de 27 ofensas éticas por el juez de Florida, y por ello se le ha retirado su licencia de forma permanente. Sin embargo, aquel que intentó legislar los videojuegos y recortar así la libertad de expresión e ideas, recibió un premio por su lucha por la libertad en Utah. Curioso cuanto menos.

Ahora voy intentar realizar una crítica similar a la que hizo Gamepolitics, pero sobre la situación en España. Como habéis podido comprobar, el listón se encuentra bastante alto.

En España, por fortuna, los videojuegos no han sido utilizados como herramienta propagandística por parte de los representantes políticos, aunque sí se han encontrado en el punto de mira de determinadas cadenas informativas, periodistas, organizaciones no gubernamentales e incluso organismos estatales como el Instituto de la Mujer. Veamos si tienen la autoridad moral necesaria para criticar nuestra afición.

                                                                                                                                                               Antena 3: De todas las cadenas de televisión, Antena 3 ha sido sin duda la que ha cargado con mayor fuerza y sensacionalismo contra los videojuegos. Se ha criticado mucho el hecho de que determinados títulos premien al jugador por la violencia y el sufrimiento ajeno, todo ello en un entorno virtual. Lo que pocos parecen criticar, sin embargo, es cuando las cadenas televisivas obtienen beneficios reales a costa del sufrimiento, también real, de miles de seres humanos. Me estoy refiriendo a esas películas que se emiten cada vez que se produce una catástrofe o sucede alguna desgracia.

Como pueden comprobar aquí, Antena 3 emitió el telefilm Huracán Categoría 6 el 2 de octubre de 2005, poco después de la tragedia del huracán Katrina. Y siguiendo un patrón similar, emitió el 8 de septiembre de 2007 la película Desaparecida en la Noche, cuya trama se asemejaba sospechosamente a la de la desaparición de Madeleine McCann, caso que se seguía con gran interés por televisión en aquel momento. Antena 3 no fue la única en poner en práctica esta repugnante táctica televisiva. Telecinco emitió Aguas Turbulentas el 18 de Agosto del 2000, seis días después del hundimiento del submarino ruso Kursk.

En todos los casos, se pretendía convertir estas tragedias en entretenimiento para aumentar la audiencia. Sufrimiento real y beneficios reales. Pero no se preocupen por esta bajeza moral, porque son los videojuegos quienes dan mal ejemplo.

Amnistía Internacional España: Amnistía Internacional (AI) es una organización que lucha por los derechos humanos en todo el mundo, y debido a su admirable labor es enormemente respetada. Lo curioso es que no me consta que jamás hayan criticado a los videojuegos, salvo en el caso de España.

Los dirigentes de la sección española de Amnistía Internacional decidieron desde 1999 utilizar el nombre y prestigio de esta organización para sacar adelante sus agendas políticas y personales, aunque ello fuera en contra de los derechos humanos que en principio decían defender, como la libertad de expresión e ideas. La creación de un marco legal para impedir el acceso a los menores a videojuegos no recomendados para su edad sólo tendría sentido si englobara otras formas de entretenimiento como la televisión, el cine, la música y los libros. O al menos, si se hubiera demostrado científicamente que los videojuegos tienen un efecto mayor que el de otros medios, ya que la teoría de que la interactividad los hace más peligrosos nunca ha podido ser demostrada.

La sección española de AI no sólo perdió autoridad moral por su objetivo, sino sobretodo por los medios que utilizó. Durante sus campañas de pánico moral hizo gala de un sensacionalismo indigno de tan prestigiosa organización, titulando sus informes con ridículos enunciados como ¿traerán los reyes matanzas, torturas y ejecuciones? (1999) ¿sabes a qué juegan tus hijos? Videojuegos, racismo y violación de los derechos humanos (2002) o el infame con la violencia hacia las mujeres no se juega (2004), donde se pretendía asociar a los videojuegos con el maltrato a la mujer. AI España también confundió al público mezclando en sus informes títulos comerciales con juegos gratuitos de internet, demostró no haber jugado a los títulos que criticaba y acuñó el término triste término ”derechos humanos virtuales“, para el que no existe contrapartida cinematográfica o literaria, que se sepa. Toda una guerra sucia orientada a convencer a la opinión pública para recortar nuestras libertades.

La moraleja de esta historia es que si recibes un puesto para la sección española de una organización de prestigio internacional, aprovecha y rentabiliza el respeto acumulado para propulsar tu agenda personal y legislar aquello que no te agrade. No te preocupes si utilizas tácticas de dudosa moralidad, tu proposición carece de base científica o va contra los principios de la propia organización. Siempre habrá alguien que defienda tu propuesta sólo porque te escondes bajo el nombre de Amnistía Internacional.

 El Instituto de la Mujer: A todos nos es familiar el estudio La Diferencia Sexual en el Análisis de los Videojuegos, donde se declaraba que todos los videojuegos eran sexistas y por tanto se hacía necesaria una legislación para “regular sus contenidos” (que, como demostré en una crítica anterior, se trataba sencillamente de censura). Lo que pocos recuerdan es que durante el mismo mes en que comenzó la investigación y el trabajo de campo para dicho estudio (mayo de 2003, p.56), la entonces directora del Instituto de la Mujer, Miriam Tey (a la izquierda), fue denunciada por haber publicado en su editorial la polémica colección de relatos Todas Putas, de Hernán Migoya. El autor del libro declaró “soy misógino, y estoy orgulloso de ello, es muy sano”, reconociendo que su obra “es una apología de la violación, pero desde el punto de vista del personaje, que por suerte no soy yo”. Miriam Tey no fue destituida de su puesto ni el Instituto de la Mujer pidió una legislación para regular ese tipo de literatura. Sin embargo, la investigación resultante con respecto a los videojuegos propuso regular el ocio interactivo por entender que era sexista y violento.

Un hombre sabio dijo una vez con mucho acierto “no juzguéis si no queréis ser juzgados”, pero teniendo en cuenta que estas tres instituciones han vilipendiado sobradamente a nuestra afición favorita, creo que va siendo hora de que nosotros opinemos.  ¿Cual de estos tres casos consideran más hipócrita? ¡Voten!

 

La pérdida de la autoridad moral: el caso Blagojevich (2 de 3)

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Rod Blagojevich, gobernador del Estado de Illinois, fue en 2005 el promotor de una legislación para regular la venta de videojuegos violentos. Dicha legislación fue declarada inconstitucional por el juez Matthew Kennelly, a pesar de que el conocido psicólogo Craig Anderson testificara a su favor. El juez declaró en su veredicto:

Los videojuegos son una de las expresiones artísticas más novedosas y populares. Se parecen mucho a las películas y series de televisión al narrar historias a través de imágenes, texto y sonido, pero también se asemejan a populares libros, como los de la serie Elige tu Propia Aventura, que permiten a los lectores tomar decisiones sobre cómo se desarrollarán la trama y los personajes. Los videojuegos se diseñan generalmente para entretener a los jugadores y espectadores, pero también pueden informar y defender ciertos puntos de vista. Se consideran, por tanto, expresión protegida bajo la Primera Enmienda.

El fallo costó al Estado de Illinois alrededor de un millón de dólares: medio millón para pagar al equipo de abogados del gobernador y otro medio millón para cubrir los gastos de la  industria del videojuego, ganadora del caso.

Teniendo en cuenta que anteriormente similares propuestas de ley habían encontrado el mismo fin, cabe preguntarse cuál era el verdadero objetivo de Blagojevich. Todo parece apuntar a que pretendía promover su imagen como defensor de los valores morales, a costa del dinero de los contribuyentes. El senador John Cullerton, del mismo partido que Blagojevich (demócrata), se dio cuenta de esta estrategia y afirmó:

Estoy muy decepcionado con el hecho de que el Estado de Illinois tenga que pagar los costes legales de lo que era claramente una ley inconstitucional desde el principio (…). Esto no tiene nada que ver con la ley. Tiene que ver con las encuestas y conferencias de prensa.

Que un gobernador gaste un millón de dólares del Estado para propulsar su imagen y carrera política es sin duda detestable, pero todavía se puede argumentar que quizá Blagojevich apoyó sinceramente el objetivo de esta legislación. Hechos recientes, sin embargo, parecen apoyar la tesis de que el gobernador distaba mucho de ser un guardián de la moralidad.

Hace tres días, el 9 de diciembre de 2008, Blagojevich fue arrestado por corrupción. Cuando Barack Obama abandonó su puesto de senador para convertirse en presidente electo, dejó una plaza libre en senado de Illinois. Su futuro sucesor habría de ser designado por el gobernador, pero  Blagojevich decidió que podría vender el puesto a quien más dinero le ofreciera, una maniobra claramente ilegal. Todo esto pudo descubrirse porque el mismo juez que declaró inconstitucional su ley anti-videojuegos, Matthew Kennelly, autorizó al FBI la colocación de dispositivos de grabación en su casa y oficina que han aportado las pruebas para el juicio que se avecina. Una de las cintas revela el peculiar lenguaje del gobernador, sorprendente viniendo de alguien que promovió la retirada de los anuncios de Grand Theft Auto del transporte público en 2004. Presento el texto primero en inglés porque es difícil de traducir:

I’ve got this thing and it’s fucking golden, and, uh, uh, I’m just not giving it up for fuckin’ nothing. I’m not gonna do it. And, and I can always use it. I can parachute me there.

Ahora mi traducción aproximada:

Tengo esta cosa [refiriéndose al puesto vacante del senado] y es jodidamente buena, y, uh, uh, no la voy a dar por una puta mierda. No lo voy a hacer. Y, y siempre puedo utilizarla. Me puede servir de paracaídas.

La investigación continúa su curso, aunque las pruebas hasta este momento parecen contundentes. Ello nos lleva a dudar de la sinceridad con la que el gobernador defendió una ley que probablemente sabía desde el principio que iba a fracasar, y pone en evidencia, de nuevo, la hipocresía de quienes a menudo dicen defender la censura para proteger a la sociedad.

La pérdida de la autoridad moral: la corrupta industria y sus corruptos detractores (1 de 3)

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Los usuarios estamos acostumbrados a la corrupta actitud de la industria del videojuego. El caso más reciente lo protagonizó Eidos, solicitando a numerosas revistas que no publicaran los análisis del título Tomb Raider: Underworld que presentaran notas inferiores a 8 sobre 10.

Esta vez, sin embargo, la corrupción ha alcanzado una nueva frontera: los detractores del sector.

El 4 de diciembre de 2007, NIMF (National Institute on Media and Family), una organización estadounidense conocida por sus fuertes críticas hacia la industria del videojuego, publicó su informe anual donde otorgaba notas al sector en varias categorías. A continuación les muestro los resultados (páginas 11-12):

  • Atención prestada por los padres (si se involucran en lo que compran sus hijos): C
  • Información presentada por la ESRB en cuanto a la clasificación por edades (si la organización promueve activamente la educación de los padres en cuanto a las clasificaciones): B-
  • Política de los comerciantes (si los vendedores están informados sobre las clasificaciones): C-
  • Aplicación de la clasificación por edades (si piden identificación para comprar un juego):  comercios nacionales:  tiendas especializadas: B tiendas de alquiler: F
  • Industria del videojuego: C
  • Clasificaciones de la ESRB: C+

Ahora comparemos estos resultados con los aparecidos en el informe que la misma organización elaboró el 25 de noviembre de 2008 (página 11):

  • Atención prestada por los padres: Incompleto
  • Información presentada por la ESRB en cuanto a la clasificación por edades: A
  • Aplicación de la clasificación por edades: B+
  • Clasificaciones de la ESRB: A
  • Fabricantes de consolas de videojuegos: A

Como habrán podido comprobar, la nota más baja en 2008 (B+) no fue alcanzada por la industria en ninguno de los apartados el año anterior, y en el informe más reciente incluso ha conseguido tres sobresalientes (A). ¿Qué ha cambiado de un año para otro?

Como ya ocurriera con sectores de la prensa del videojuego, la ESA (Entertainment Software Association), organismo que representa los intereses de la industria del videojuego en Estados Unidos, decidió comprar la opinión del NIMF, ofreciéndole una donación de 50,000 dólares, que fue aceptada por dicha institución un mes antes de la publicación del informe. Una vez más, la verdadera calidad moral de los detractores del sector sale a relucir. Y bueno, a la industria ya la conocemos sobradamente. Podría haberse defendido con argumentos, que los hay de sobra, para contrarrestar la opinión del NIMF. ¿Pero para qué debatir, cuando se puede resolver el problema a golpe de talonario?

Aunque la industria sale muy malparada con esta historia, como en el caso de otras empresas cuyo único objetivo es hacer dinero, su actitud no nos sorprende demasiado. Sin embargo, dado el manto de moralidad con el que se engalanan sus detractores, las consecuencias para el NIMF son mucho más graves. Como señalaba Gamepolitics: “hay ciertas líneas que una organización como NIMF no debería cruzar. Y aceptar dinero de la misma industria que clama estar vigilando es una de esas líneas. Quizá la más grande y brillante de todas ellas”.

La caída de un símbolo

La pérdida de la autoridad moral

El lanzamiento de Grand Theft Auto IV ha supuesto un antes y un después en la polémica de los videojuegos. A pesar de que sus anteriores entregas han sido vilipendiadas durante años, el juego recibió una valoración sin precedentes por parte de crítica y público, vendiendo millones de unidades en todo el mundo.

Si alguna vez la polémica de los videojuegos fue tomada en serio por parte de figuras políticas en Estados Unidos, o Amnistía Internacional y organizaciones similares en España, y no simplemente como una oportunidad para ganar popularidad haciendo demagogia barata, imagino que en este momento se estarán preguntando ¿qué fue mal? ¿en qué nos equivocamos? ¿cómo es posible que después de tanta demonización, apoyada a veces incluso por estudios científicos, el último Grand Theft Auto esté vendiendo más que nunca?

Existen muchos factores, pero uno muy importante es que ustedes han perdido su autoridad moral.

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