Vedismo, canibalismo y física cuántica en Digital Devil Saga

 

Aviso: este artículo contiene detalles de la trama de Digital Devil Saga 1 y 2, así como del primer Persona. 

Tras el arrollador éxito de crítica y público recibido por Shin Megami Tensei Nocturne, entendiéndolo en el contexto de un RPG japonés considerado poco convencional, Atlus decidió lanzar al mercado otro título que denominó como “una introducción suave al universo Megaten” y con el que pretendía atraer a jugadores que jamás habían experimentado nada similar. De esta idea nacieron Digital Devil Saga y su secuela Digital Devil Saga 2

Aunque Atlus aseguró que Digital Devil Saga (DDS a partir de ahora) se mantendría fiel a sus raíces, lo cierto es que en principio la descripción de este nuevo título no parecía muy prometedora. Sin embargo, como muy bien nos enseña el propio juego, las apariencias engañan, y DDS ha creado un estilo muy particular que a la mayoría de los aficionados a este universo no nos importaría ver repetido en futuros títulos. Se trata de un punto intermedio entre la sobriedad narrativa de los originales Shin Megami Tensei  y el polo opuesto representado por Persona. DDS no sólo es fiel al universo Megaten sino que como veremos a continuación, constituye también  uno de los títulos con mayor originalidad, riqueza simbólica y filosófica que Atlus ha publicado hasta el día de hoy. 

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Filosofía y Religión en Shin Megami Tensei: Nocturne

Aviso: este artículo contiene detalles de la trama y puede herir la sensibilidad religiosa de algunas personas.

La serie Shin Megami Tensei (SMT), cuyo título que puede traducirse como “la verdadera diosa reencarnada”, ha sido quizá la más precoz en tratar temas religiosos y filosóficos de una manera que incluso hoy día podría describirse como altamente controvertida. Antes de examinar la tercera entrega, SMT: Nocturne, vamos a detenernos en el legado de sus antecesores.

Shin Megami Tensei (1992)

Al contrario que la mayoría de los RPGs de su tiempo, SMT no tomaba lugar en fantásticos mundos medievales, sino que se situaba en el presente, concretamente en el Japón de los noventa. La historia comienza cuando un experimento de teletransporte abre la puerta a un universo paralelo por el que comienzan a entrar centenares de demonios, sembrando la destrucción y el caos a su paso. El ambicioso general Goutou, miembro de una misteriosa secta, intentará controlar a los demonios para dar un golpe de Estado y hacerse con el control del gobierno. Ante la amenaza, Estados Unidos desencadena y holocausto nuclear en Japón para evitar que los demonios continúen su expansión, y las tropas americanas comenzarán a ocupar el país.

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La bomba atómica y el embajador de Estados Unidos

Los demonios de SMT son criaturas mitológicas de todas las religiones del mundo (incluida la judeo-cristiana), y por tanto el término “demonio” puede utilizarse indistintamente para describir a un ángel o a un incubo. Como se descubrirá más adelante, en realidad se trata de una guerra entre dos grupos de estos seres sobrenaturales: aquellos que sirven a la Ley y quienes siguen al Caos. El héroe intentará mediar en este conflicto con la ayuda de un programa informático que le permitirá invocar demonios para luchar por su causa.

La Ley se identifica con la paz, el orden y en última instancia Dios, mientras que el Caos promueve la guerra, la libertad y representa los intereses de Lucifer. Ninguna de las opciones es halagüeña ya que aunque la Ley podría identificarse con el bien, también acaba desembocando en una tiranía que requiere obediencia absoluta al Creador. Si sus seguidores consiguen instaurar el Reino de los Mil Años (un paraíso terrenal gobernado por Dios tras la segunda venida del Mesías, según las creencias cristianas) sólo unos pocos elegidos podrán acceder a él, mientras que los demás serán exterminados y caerán en el olvido. Por otra parte, aunque Lucifer proporciona libertad de acción y pensamiento, el resultado puede terminar fácilmente en anarquía y continuo sufrimiento para la humanidad.

Lo interesante de este juego es que el héroe puede escoger uno de esos caminos o desestimar ambos, creando un mundo gobernado por el ser humano donde exista un equilibrio entre y leyes y libertades.

Como habréis visto, no es de extrañar que este juego nunca viera la luz fuera de Japón. En el terreno político, la historia recuerda sospechosamente a los eventos que provocaron la Guerra del Pacífico: tenemos un líder militar que se hace con el control de Japón y una respuesta nuclear de Estados Unidos a la que seguirá una fuerza de ocupación. Ambos poderes (los militaristas japoneses y las tropas americanas) son identificados con dos grupos diabólicos que en su lucha por el poder acaban destruyendo Japón. En 1992 el mundo occidental no estaba preparado para tal crítica por parte de un videojuego.

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Referencias al cristianismo, desnudos y rituales ocultistas

Al margen del espinoso tema político, quedaban otros elementos no menos polémicos como los desnudos, rituales oscurantistas y por supuesto las inquietantes referencias al cristianismo, que aparece retratado como un culto dictatorial que requiere una obediencia absoluta. Sin duda, Shin Megami Tensei fue un juego que se adelantó a su tiempo con una trama tan original como provocadora.

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